XXX » Culioneros » Ya no le importaba el tamaño, doña Dolores quería una verga, la que fuera. Así que se tuvo que dar gusto con las verijas del vecino.

Ya no le importaba el tamaño, doña Dolores quería una verga, la que fuera. Así que se tuvo que dar gusto con las verijas del vecino.

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Descripción

Ya andaba que se moría de ganas por sentir una verga rasposa en la chocha, la que fuera, pero que fuera ya y estuviera bien dura. Con la panocha gritando por ser perforada salió a la calle a ver quién se animaba a hacerle el favor, lo malo es que no pasaba por la calle ningún muchacho de verga buena. Apunto de llorar, se encontró al vecino, un viejo maduro y desabrido. Con ese mero se iba a quitar las ganas, mientras tuviera verga le era suficiente. La doña de le dijo que le urgía un favor en su casa y lo metió a su cuarto, done se encueró y le presumió su delicioso culo, que podría ser de él a cambio de unas buenas cogidas. El viejo rabo verde se sacó la verga, que resultó ser pequeña, y la doña se la comió de un bocado. El viejo no podía creer tanto placer, pues la doña lo montaba de caballito mejor que todas las rameras que hubiera cogido.