Vieja y puta, la vecina tiene la cara arrugada pero las nalgas frescas y jóvenes. Por eso sigue cogiendo morritos.
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Vieja y puta, la vecina tiene la cara arrugada pero las nalgas frescas y jóvenes. Por eso sigue cogiendo morritos.

La vecina del piso de arriba es una cuarentona muy cachonda, todos saben que es una buscona. Sin embargo, un morrito del mismo edificio no para de jalarse la verga pensando en ella. Como tiene fama de ser ramera, él imagina que la encuentra en los lavaderos y la culea. Así pues, el chico subía por las escaleras cuando vio a la madura culona. Ella caminaba delante de él, con una falda que permitía mirarle la tanga. El joven miró como un cerdo lujurioso los jamones de la doña, pero esta lo cachó en el acto. Sin embargo, esto la puso cachonda y lo invitó a su departamento. Ambos sabían que iban a terminar en la cama fornicando como animales. En efecto, la madura besó al joven mientras que con su mano le agarraba las verijas. El morrito cayó ante las puterías de la mujer que lo cogió chingón en el cuarto.

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