XXX » Cogidas » Si mi marido puede andar de cabrón, ¡por qué yo no puedo andar de puta! Ya nadie me va a decir nada cuando quiera coger.

Si mi marido puede andar de cabrón, ¡por qué yo no puedo andar de puta! Ya nadie me va a decir nada cuando quiera coger.

22 min
Descripción

Gracias a la liberación femenina, una señora con muy buen culo decidió ser infiel por despecho. Durante más de un año, el esposo regresó a casa con besos en el cuello y no aceptaba reclamaciones. Así que la mujer tuvo que pagarle con la misma moneda. Hace un mes, la vieja nalgona comenzó a montar la verga de un amigo del esposo. Como ella tiene unas nalgas jugosas, el camarada traicionero aceptó ponerle duro a las cogidas. Así pues, durante la tarde la mujer mamaba lujuriosamente la verga parada. Al hacerlo, chorros de saliva escurrían de su boca placentera e insaciable. Debido a la intensidad del sexo oral, el amante le pidió subir a su pito y batir el culo antes de venirse. La señora obedeció, con movimientos salvajes y espirales la mujer hizo correr un río de mecos entre sus piernas. Ella cerró las piernas y mantuvo prisionero aquel falo cansado.