Mientras el amigo la agarra de su abundante culo y la coge, sus hermosas tetotas le rebotan bien chingón. ¡Mamasita!

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Descripción

El novio se dio un buen atascón cogiendo la puchita y viendo cómo le rebotaban las tetas de misionero. Este wey sí que se echó al plato un filete de calidad premium. La güerita que se anda chingando tiene un culo tan abundante que no te cabe ni en las dos manos. Ya ni hablar sus tetas, esas toronjas naturales que rebotan cuando se la chingan. Así pues, el amigo tuvo la oportunidad de cogerla y no lo desaprovechó. El morro no quiso mamadas, prefirió pasar a raspar las verijas y gozar por más tiempo. La morrita estaba en su cama, recostada sobre los codos mientras que el morro jarioso la cogía como perro desesperado. Desde luego que todas las carnes le zangoloteaban, sobre todo las tetas. Por eso, el amigo le dio media vuelta a la tortilla y la cogió de perrito. Con las piernas en V, el morro hacía temblar las ricas tetas como un terremoto.