XXX » Gordibuenas » Mi hijo me juzga porque soy infiel, pero un día comprenderá las delicias de chingar una culona por el fundillo.

Mi hijo me juzga porque soy infiel, pero un día comprenderá las delicias de chingar una culona por el fundillo.

7 min
Descripción

Después de 20 minutos de trayecto, él había llegado a casa de su amante. Ella abrió la puerta, sólo llevaba una bata blanca encima. Cuando caminaba, la prenda se metía entre sus enormes nalgotas que temblaban con cada paso. El ruco infiel caminaba detrás de ella no dejaba saborear es pinche culazo. Por fin llegaron a la sala, donde ella se quitó la bata con dificultad a causa de sus gigantes caderas. Ahora, ella se puso de rodillas en la alfombra y le dio una botella de aceite al hombre infiel. Este, a su vez, vertió todo el líquido de la botella en las nalgas. Mientras él frotaba ese gran pedorro, la nalgona sacudía sus carnes como puta. Finalmente, el hombre sacó su verga voluminosa y la sumió en el fundillo de la mujer. Entonces una sonrisa salió de su rostro, pues el placer del anal se apoderó de él.