Después de galopar la verga de un caribeño, la universitaria deja que le echen los mecos espesos en la cara.
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Después de galopar la verga de un caribeño, la universitaria deja que le echen los mecos espesos en la cara.

Ella nunca había tenido sexo con un extranjero, por eso aceptó que el cubano le echara los mecos en la cara después de coger. Desde que vio pasar al moreno por los pasillos de la universidad, sintió comezón en su panochita. Esto se debe a que una prima le contó que los mulatos tienen la verga tan grande como una trompa de elefante. Así que ella quería comprobar todos los mitos sobre el pene de los caribeños. De esta forma, la morrita terminó en la habitación del extranjero. Por más que abría la boca, el miembro no le cabía por completo. La saliva escurría abundantemente de su boca y resbala por el grueso tronco del cubano. En este punto, frotó su clítoris con vigor hasta que los primeros chorritos de agua saltaron de su genital. Entonces, se acomodó encima del tolete y dejó caer su culazo de un solo golpe. La manguera le llegó hasta el fondo.

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