A esta señora de Culiacán le gustan las vergas gruesas como troncos en su vieja panocha, con esas nalgotas nadie se resiste.
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A esta señora de Culiacán le gustan las vergas gruesas como troncos en su vieja panocha, con esas nalgotas nadie se resiste.

Esta hembra madura conserva su fabuloso culo y sus apetitos de verga intactos. Aunque tiene marido, a ella no le gusta ser sumisa y disfruta probando vergas nuevas todos los fines de semana. La hija le dice que es una inmadura, sin embargo, ella está celosa de los machos vergudos que esta vieja sigue cogiendo. El otro día, la hija se enteró que su madre se chingó a aun wey en la sala. La ruca estaba mamando la verga tan chingón, que el ruido de las mamadas se escuchaba por toda la casa. Cuando el ruido de la garganta paró, comenzaron los gritos. Pues ahora la vieja culona se había puesto a cabalgar. Si algo sabe hacer bien está hembra madura, es montar un garrote. La ruca mueve el culo y causa terremotos en la verga. Por esta razón, quien estaba gritando era el viejo que la cogía, pues la perra se movía increíblemente bien.

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